Duenio: Seguro de Arrendamiento

Fraude por suplantación en el negocio inmobiliario

El fraude por suplantación es la gran amenaza de propietarios, inversionistas e inquilinos. Es una de las modalidades más comunes que encuentran los delincuentes para asaltarlos en su buena fe.

Después de haber sido víctima de una estafa, el periodista Oscar Ritoré pasó a ser “el delincuente” frente a la verdadera dueña del inmueble porque unos delincuentes le vendieron un inmueble haciéndose pasar por la propietaria.

“¿La cédula perdió su validez?, es lo que queda para pensar después de escuchar el relato del reconocido periodista vinculado a la revista Semana. Ni la notaria en donde se autentican los documentos, o la Registraduría Nacional del Estado Civil que es donde se controla la identidad de una persona, son las responsables del delito que sufrió.

El portal Las Dos Orillas registra que el periodista recurrió a los clasificados del periódico El Tiempo para buscar una manera de invertir sus ahorros. Allí encontró una oferta de venta de un inmueble y procedió a contactarse con el vendedor. Se entrevistó con un hombre que se hacía llamar Camilo Torres y éste lo comunicó con una señora de la tercera edad. Esta última con cédula en mano, se presentó como Wenceslaa Calderón de Marroquín. Le presentaron un documento de sucesión que hacía constar que ella era dueña del predio. A renglón seguido se hicieron los estudios de títulos en la Notaría 14, donde el notario aseguró que todo estaba en regla. Finalmente, firmada la escritura le procedió a pagar el dinero pactado con un cheque de gerencia el que Camilo Torres cobró.

Un mes después aparecieron de la nada una tierna ancianita y sus nietos reclamando. Preguntaban el por qué el señor Ritoré había mandado a limpiar el predio y a encerrarlo bajo llave. Ritoré fue llamado por los vecinos y se enteró de lo inimaginable: “Mi abuela no ha vendido el lote”.   Aseguraba energicamente uno de los enfurecidos muchachos que “el predio es de nosotros”. No cabía duda, Oscar Ritoré había sido estafado. Los nietos de la señora se apresuraron a denunciar a Oscar Ritoré ante la Fiscalía por estafa. Es decir, la víctima pasaba ahora a ser victimario.

La historia de Oscar Ritoré es apenas una radiografía de las miles y miles de estafas multimillonarias que se han tomado el mundo del bien raíz en Colombia. Desde hace un par de años ha aparecido en el país un ‘Cartel de Escrituradores’, estafadores con fuertes lazos en las entrañas de las entidades estatales que se prestan para dejar en la calle hasta a gente con los más altos cargos de la política colombiana.

Ahora a Ritoré le toca defenderse con su abogado en el proceso penal que se le adelanta por estafa. De repente se vio en medio de despachos, jueces, fiscales, víctimas, etc. cuando lo único que pretendía era invertir sus ahorros.

La situación de Oscar Ritoré no es sino una muestra de lo riesgoso que significa realizar una transacción que involucre un inmueble en nuestro país, comprar, vender o alquilar. No conocer realmente a las personas con las que se adelanta un negocio puede significar el inicio de una tragedia, pues como se dijo, ni las más tradicionales precauciones (notarias, estudios de títulos) son insuficientes para mitigar la posibilidad de estar tratando con un delincuente.

En qué momento se presentó la suplantación?

El peligro puede presentarse inclusive en la etapa previa a la firma de un documento. Ya se han conocido situaciones en donde los vendedores o arrendadores de un inmueble son víctimas de atracos o secuestros. En ocasiones por parte de aquellos con los que previamente se han citado bajo la intención de conocer el inmueble. Sabemos que por obvias razones, al tener contacto con un “cliente” vamos entregarle información a un total extraño. Le vamos a facilitar el acceso al inmueble, entregar certificados y escrituras del mismo. Hasta suministramos la información de nuestra residencia. Acaso no es demasiado riesgo?.

Si el señor Ritoré se hubiese enterado que existen mecanismos de validación, difícilmente estaría en esta dificultad. Estos mecanismos en caminados a confirmar la existencia de una persona,  van más allá de la confirmación de la identidad que figura en la cédula de ciudadanía de su vendedor o su apoderado, es muy probable que no llegara a haber comprado el inmueble, de este modo, no haber perdido su dinero y no estar vinculado al proceso penal que ahora le obliga a permanecer en el círculo eterno de los trámites judiciales.  

Cómo disminuir el riesgo de fraude por suplantación?

Ahora es posible usar herramientas que permiten identificar previamente a los interesado en vender, comprar o alquilar un inmueble. Podemos tener sus antecedentes judiciales, registro fotográfico y un rastro digital que fortalece la autenticidad de su información personal.  Esta forma podrá evitarse el fraude por suplantación.

Duenio, es una nueva opción para las personas que están interesadas en realizar una transacción comercial con un inmueble. Desde el momento de entrevistarse con un posible “cliente”, le permitirle certificar quién es quién. Ahora ya no estamos solos cuando alquilamos, vendemos o compramos. Podemos contar con ayuda de carácter preventivo que nos apoya para tomar mejores decisiones.

Deja un comentario